00 Introducción / Urbanismo Suicida

Creado el: 
28 Septiembre 2011
Escrito por: 
Ernesto Peralta

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00 Introducción / Urbanismo Suicida

Urbanismo Suicida parafrasea el artículo publicado en Reforma por Sergio Aguayo el 11/01/2011, bajo el título que a resumidas cuentas describe que el “urbanismo mexicano reproduce las reglas del capitalismo de compadres y el sector privado impone la distribución geográfica y la modalidad de los nuevos asentamientos porque hay una privatización formal e informal de la tierra, de la vivienda y de la política urbanística.”

“Urbanismo Suicida” resulta una categoría muy sugerente porque describe de forma aterradora y sintética la realidad de la planeación urbana en México. Ya no digamos porque las decisiones urbanísticas se hacen en función de intereses políticos y económicos, lo que de hecho nadie pondrá en duda. Sino a la forma misma de poner en práctica este mecanismo.  Es por ello que proponemos enfocarnos con mayor profundidad en los orígenes específicos y las consecuencias sociales de dicho urbanismo, no tanto culpando a determinado sector (económico, político o social) de suicidar nuestras ciudades, sino al un conjunto de causas de un suicidio colectivo que nos compromete a todos los sectores por igual.

Tomemos como mediador de los proyectos urbanos o de urbanismo el proyecto del Metrobús. De buenas a primeras resulta evidente la mediana, pero al fin y al cabo consistente, calidad de la obra de las últimas 4 líneas. Es un proyecto sin lugar a dudas redituable políticamente pero que sin embargo responde a una necesidad real y a un planteamiento de ciudad más o menos avalado por los técnicos del urbanismo y por varias asociaciones civiles dedicadas a estos temas, y que inclusive es avalado por los propios habitantes de Ciudad de México. También es un proyecto que logra alinear intereses económicos o del sector privado a través de la concesión de la operación. Cito este proyecto y quizá otros de transporte alternativo como el de “Ecobici” o los proyectos de vivienda social en el centro de la ciudad que promueven la densificación de la urbe como práctica dirigida a que la ciudad deje de crecer y se promueva una relación clara y respetuosa con el entorno natural o rural y cito por último, el Plan de Rescate de Espacios Públicos por su incidencia en retejer los lazos con la ciudad y la sociedad.

Afortunadamente no todo el urbanismo en México es Urbanismo Suicida y en muchas partes del país se intentan urbanismos igualmente afortunados. Pero hay que poner el dedo en la llaga, porque es la crítica constructiva lo que nuestras ciudades necesitan para cambiar su rumbo que en general podemos seguir describiendo como suicida.

Hagamos referencia a ese otro urbanismo, el que construye grandes asentamientos de micro viviendas idénticas de baja densidad en la periferia de las ciudades y que no incluyen sistemas de transporte que los conecten ni zonas de trabajo cercanas. Y el otro lado de la misma moneda, el urbanismo que permite que nuestra periferia de nuestras ciudades se inunde de pequeñas casitas grises que llegan antes que los servicios públicos mínimos. Ambos urbanismos resultan en semilleros  de delincuencia. Dos caras de un urbanismo suicida que promueven una ciudad dispersa.

Otro urbanismo suicida que se desprende de la ciudad dispersa, es aquel ligado con el exceso del uso del automóvil, como lo son la inversión deliberada en infraestructuras que privilegian el uso de este medio de transporte, llámense por igual al subsidio de los hidrocarburos que a los segundos pisos, distribuidores viales y extensísimas repavimentaciones, que a final de cuentas terminan por ceder presupuesto y espacio público a un medio de transporte que crece sin medida y que se caracteriza por desbordar o superar la capacidad de una red vial de la capacidad que le pongas. Urbanismo Suicida que promueven una ciudad ineficiente.

La ciudad ineficiente va de la mano de la ciudad inequitativa, ya que los recursos públicos o privados que podrían ser invertidos en obras que podrían mejorar la calidad de vida de un mayor número de ciudadanos, se dirigen a proyectos que favorecen a unos pocos.  Lo que nos lleva a una ciudad que no se puede sustentar por sí misma, una ciudad insostenible (del concepto españolizado “sostenibilidad”). Si entendemos este concepto a partir del equilibrio con el entorno, cuando hablamos de ciudades, nos estaríamos refiriendo al equilibrio de un entorno eminentemente social. Bajo esta tesis, resolver nuestra relación con la naturaleza parte de un equilibrio interno que se estructura a partir de las redes sociales como medio para lograr una ciudad congruente. Lo que nos lleva al último artículo de esta serie: la ciudad apática, ciudad cuya reflexión interna está muerta, una ciudad que no le interesa a sus ciudadanos ni a sus políticos ni a sus empresarios. Esta ciudad se desprende de la falta de aplicación de metodologías de diseño urbano participativo incluyentes y del incumplimiento de innumerables promesas políticas, pero sobretodo de la falta de un plan maestro claro y transparente que nos permita entender la ciudad y participar de ella. El Urbanismo Suicida que practica la ciudad apática es quizá el suicidio más recurrente de nuestras ciudades y sin duda el más lamentable.

Y si alguien duda del por qué los anteriores son urbanismos suicidas, no encontrarán una respuesta corta, porque va más allá de feo, bonito, malo, bueno. Tenemos que remitirnos al concepto mismo de: “Calidad de Vida”, pero incluso al de suicidio, la muerte como elección no como consecuencia ineludible.  En tanto que los principales indicadores de la calidad de vida hacen referencia a los tiempos de traslado, a la calidad del transporte, a la calidad del espacio público, a los factores medioambientales y a la del tejido social; la dirección que por elección estamos tomando es en definitiva suicida. Sabemos  a todas luces que no tomamos las decisiones necesarias para incrementar la calidad de vida, sabemos que a lo sumo estamos paleando los problemas en una suerte de “suicidio pospuesto”.

Por ello, el artículo que cierra esta reflexión no pertenecerá a la serie de Urbanismo Suicida, puesto que propone un cambio de rumbo para la ciudad, se titulará: la ciudad deseada.

Esta es la propuesta, y como en todos los artículos de Circula México, esperamos que su participación vía Twitter, Facebook y comentarios en la página, enriquezca los próximos artículos de esta serie  y así logremos que la ciudad deseada sea un artículo enteramente colectivo.

Próximamente: Los métodos de suicidio más comunes de la ciudades en México: La ciudad dispersa sin límites, sin fin, la ciudad ineficiente que derrocha la energía y movilidad, la ciudad inequitativa que segrega y divide a sus habitantes, la ciudad insostenible o insaciable que devora su entorno, la ciudad apática la que no le importa a nadie y que nadie hace nada por ella pero de la que todos nos quejamos.

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